Recuperar la movilidad: qué esperar en las primeras semanas
Uno de los temores más frecuentes después de una lesión o una cirugía de cadera o rodilla es no saber qué va a pasar en las primeras semanas.
¿Es normal sentir dolor? ¿Cuándo podré caminar mejor? ¿Estoy avanzando bien?
Como traumatólogo y cirujano ortopédico, quiero explicarte de forma clara qué puedes esperar durante las primeras etapas de la recuperación y cómo acompañar correctamente este proceso.
Las primeras semanas: un periodo de adaptación
Las primeras semanas después de una cirugía o lesión no son una carrera, son un periodo de adaptación.
El cuerpo está sanando, los tejidos se están recuperando y la articulación necesita tiempo para volver a funcionar de forma adecuada.
Es normal experimentar:
- Dolor leve a moderado
- Inflamación en la zona tratada
- Sensación de rigidez, especialmente por la mañana
- Cansancio al caminar o realizar actividades simples
Estos síntomas no significan que algo esté mal, sino que forman parte del proceso de recuperación.
Movimiento temprano: clave para una buena evolución
Siempre que la condición lo permita, el movimiento temprano es fundamental.
Caminar con apoyo, realizar ejercicios indicados y mantener una actividad controlada ayuda a:
- Reducir la rigidez
- Mejorar la circulación
- Evitar la pérdida de fuerza muscular
- Acelerar la recuperación funcional
El movimiento debe ser progresivo y supervisado, nunca forzado. Hacer más de lo indicado no acelera la recuperación y puede generar molestias innecesarias.
El rol de la fisioterapia
La fisioterapia es una parte esencial del tratamiento.
No se trata solo de “hacer ejercicios”, sino de recuperar la movilidad, la fuerza y la confianza en el movimiento.
En esta etapa trabajamos en:
- Movilidad articular segura
- Fortalecimiento muscular progresivo
- Corrección de la marcha
- Prevención de rigidez o compensaciones
Seguir las indicaciones del fisioterapeuta y del médico marca una gran diferencia en el resultado final.
El dolor: qué es normal y qué no
Sentir dolor leve o moderado durante las primeras semanas es esperable, especialmente al iniciar movimientos nuevos.
Sin embargo, el dolor no debe ser intenso ni empeorar progresivamente.
Es importante consultar si aparece:
- Dolor que no mejora con reposo
- Aumento marcado de la inflamación
- Enrojecimiento, calor o fiebre
- Dificultad importante para mover la articulación
Escuchar al cuerpo y comunicar cualquier cambio es parte del tratamiento.
Actividades diarias: paso a paso
Volver a actividades como caminar, subir escaleras o vestirse debe hacerse de forma gradual.
En las primeras semanas recomiendo:
- Usar ayudas como bastón o andador si están indicadas
- Evitar movimientos bruscos o esfuerzos innecesarios
- Respetar los tiempos de descanso
- Mantener una rutina diaria sencilla y constante
La recuperación no es lineal: habrá días mejores y otros más lentos. Ambos son normales.
Paciencia y constancia: el mejor aliado
Uno de los mensajes más importantes que transmito a mis pacientes es este:
la constancia es más importante que la rapidez.
Quienes respetan el proceso, siguen las indicaciones y mantienen una actitud activa pero prudente, suelen lograr mejores resultados a mediano y largo plazo.
Un mensaje final
Recuperar la movilidad es un proceso que se construye día a día.
Mi objetivo como médico no es solo tratar una articulación, sino acompañarte en todo el camino hacia una recuperación segura y funcional.
Si tienes dudas sobre tu evolución o sobre qué puedes o no hacer en esta etapa, consúltalo. Una orientación oportuna evita errores y te da tranquilidad.
















